Peppino Impastato es un joven siciliano de Cinisi, en los alrededores de Palermo que, viviendo la atmósfera liberadora del 68, decide combatir sin miedo a la mafia, dirigiéndose contra la familia y los mafiosos, entre los que está afiliado su padre. Funda una radio libre, escribe en los periódicos y combate a los poderosos, sobretodo el jefe mafioso Gaetano Badalamenti, que vive a cien metros de su casa.
Este valor le costará la vida, pero quedará como un símbolo de desobediencia y de la lucha por la legalidad.
Solo cien metros separan la casa de Peppino Impastato de la de Tano Badalamenti. Una distancia mínima, los balcones casi se miren; sin embargo, estos cien metros dividen dos concepciones opuestas del mondo. La vida contra la muerte, el futuro contra el pasado, el deseo de cambiar contra el monolítico, asfixiante manto de la sociedad tradicional siciliana: la mafia. I cento passi de Marco Tullio Giordana es una historia real, contada con extraordinaria participación emotiva, sostenida por un buen guión, y bien interpretada por un elenco de actores de sorprendente calidad, dirigidos a la perfección por Giordana. Luigi Lo Cascio se graba en la memoria por su simpatía y febril pasión; está soberbio Luigi Maria Burruano en el papel de su padre, un pobre hombre dividido entre el afecto por su hijo y su afiliación a la mafia. Lucia Sardo tiene una dolorosa inteligencia y Tony Sperandeo, sin hacer un gesto de más, da mucho miedo.
Uno de los momentos más hermosos de la película es el discurso de la montaña. Donde se enfrenta la belleza contra la avaricia, contra la violencia, contra la estupidez, contra el miedo. La avaricia que desata al depredador; la omertà para proteger; el miedo a sufrir. Y con el tiempo uno se acostumbra a todo, todo parece normal, incluso natural. Cambiar por que el estupor siga vivo; para que en el hábito no se disipe la fuerza revolucionaria que hay dentro de nosotros.
La película es un gran retorno al cine de tema de compromiso civil, una recreación histórica pero no siempre válida desde el punto de vista dramático. Una pena que el vigor narrativo a ratos pierde cohesión, y lo ponga en peligro la retórica, la dispersión.
[traduzione di Estefania Alonso]
Luigi Lo Cascio, Luigi Maria Burruano, Lucia Sardo, Paolo Briguglia, Tony Sperandeo
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